Durante los últimos 13 años invertí un montón de plata en cursos, viajes y experiencias. 

El resto lo malgasté.

Y entre una cosa y otra acabé trabajando con emprendedores y profesionales que ya tienen una lista de correo (o quieren tener una).

Les escribo los textos de su web, sus cartas de ventas y sus campañas de email marketing para que aumenten sus ventas y porque, por lo general, es gente que no tiene tiempo.

También para que creen una relación con su lista a base de correos para que les acaben comprando o contratando.

A eso me dedico hace unos años.

Ya te cuento un par de detalles más sobre lo que puedo hacer por tu negocio.

Antes te dejo una foto profesional como te recomiendan los que saben de marketing:

Sin gafas de sol.

Bien iluminada.

 Que el 60 % de la imagen sea mi cara para que veas la cara que está detrás de la marca.

 Además tengo que sonreír para parecer más accesible y amigable y ganarme tu confianza.

 El fondo tiene que se de un solo color, sencillo, sin elementos que distraigan, como mascotas, personas, banderas o, no sé, árboles. Cualquier cosa que distraiga, ya me entendés.

 Tengo que aparecer vestido formalmente como lo haría en un entorno profesional para no quedar como un vagabundo.


¿Listo?

¿Te haces una idea de la imagen?


Bueno.

Ahí va.





Ese de arriba soy yo en 2019 en Lumbini, Nepal.

Donde supuestamente nació el Buda.

Datazo.


Soy Luca.

"Un socorrista argentino que escribe correos"

Así me gusta definirme.

Además a muchasa personas le gustó.

Y a otras tantas les llamó la atención el contraste de profesiones. 

Y eso me sirve para vender.

(Esto último me gusta a mi).


No estudié marketing, ni comunicación, ni publicidad.

No tengo títulos.

¿Me sirvió?

¿No me sirvió?

Ni idea.

Tampoco lo estoy escribiendo con orgullo.

Solo con sinceridad.

Mi formación académica más larga fueron dos años de estudios para director de cine y televisión.


Mientras estudiaba cine, salvaba gente de morirse ahogada.

Personas de todas las edades y tamaños.

Todos los veranos.

Todos los días.

Todo el día.


Familias enteras llorando.

Padres que me pedían que salve a sus hijos y los deje ahogarse a ellos.

Personas en shock.

Parejas abrazadas, recién casadas, llorando.

Muriendo en su luna de miel.

En sus vacaciones.

Pidiendo auxilio.

Gente que ese día, sin socorrista, volvía a casa en una bolsa negra.


Pero hice varias cosas durante mi vida además de salvar la vida de la gente y escribir guiones.

También viaje por el mundo, conocí gente espectacular en el camino, leí libros buenísimos, llegué al campamento base del Everest y aprendí un montón de habilidades rándom.

Muchas de ellas me sirven hoy en día.

Otras no tanto.

Pero de todo lo que aprendí lo más rentable y entretenido, por mucho, es:

El arte de escribir textos para vender.

El copywriting que lo llaman.

La escritura persuasiva.

Seguro te suena. 

O no.


Al margen del nombre, esto del Copywriting se podría resumir en "escribir de tal manera que lo que digas y los ángulos que uses influyan en las decisiones que toma la persona que te está leyendo".

Y no sé a vos, pero no encontré otra actividad más interesante y excitante que lograr que alguien lea y compre.

Me sigue pareciendo una habilidad brutal para el que la domine y algo que nunca puede pasar de moda.


Empezó siendo un hobbie interesante.

Ahora no.

Ahora me dedico a eso.



Cambiando de tema.

Al suscribirte te mando esto:

Una guía para que investigues a fondo tanto tu oferta, tu negocio, a tu cliente y a tu competencia.


Aprovecha que estoy generoso.

Pero no te acostumbres a lo gratis.

Mando correos para que termines comprándome tarde o temprano.


Así que si te gustan las historias, las ventas, los negocios, la psicología y cosas de mentalidad y deseas que la gente que lee tus textos te compre, los correos que mando te pueden servir.


Antes de irme una reflexión.

Solo hay dos tipos de newsletters: Las que están en internet y las que hacen dinero en internet.

Yo te recomiendo que busqués estar en el segundo grupo.

La gente que tiene un negocio próspero.

Es gente más feliz que jode menos al resto de mortales con su mediocridad y se hacen cargo de sus negocios y de sí mismos.

Y es ahí donde quiero llevar a la gente que trabaja conmigo.


Lo dicho.

Podés seguir con tu vida y yo con la mía.

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